Historia

Cinco cosas que no sabías de la Independencia de México

1. Sobre la Campana de Dolores

La campana que Miguel Hidalgo hizo sonar la madrugada del 16 de septiembre de 1810, para motivar al pueblo a levantarse en armas “contra el mal gobierno español”, una vez concluida la guerra de Independencia, fue conservada por los gobiernos liberales posteriores como uno de los símbolos primordiales del comienzo de ese importante movimiento.

Hoy, la campana de Dolores puede admirarse , perfectamente restaurada, pero ya no en el campanario de la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores (en la población de Dolores Hidalgo, Guanajuato), sino en un nicho ubicado justo arriba del balcón central de Palacio Nacional, en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Durante su gobierno, el Presidente de la República en turno tiene la obligación de hacerla repicar para revivir, ante el gran público congregado en la plancha del Zócalo la noche del 15 de septiembre, el grito que con frenesí diera el padre Hidalgo para iniciar la lucha por la Independencia.

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2. Sobre la batalla de Monte de las Cruces en un territorio hoy conocido como La Marquesa

Una de las victorias en batalla más importantes que obtuvo el ejército insurgente encabezado por el padre Hidalgo, tuvo lugar en un paraje conocido como Monte de las Cruces, a las afueras de la Ciudad de México. Después de varios días de intensos preparativos y tras una fuerte lucha en la murieron decenas de hombres de ambos bandos, lo realistas tuvieron que reconocer la superioridad del improvisado pero aguerrido ejército coordinado por Allende, Aldama y Abasolo. Los sobrevivientes a las órdenes del virrey escaparon dispersándose entre los verdes escenarios que hoy conforman el Parque Nacional Insurgente, mejor conocido como La Marquesa, al poniente del Distrito Federal, entrando por la carretera México-Toluca.

Así que, donde actualmente todos podemos disfrutar de un divertido fin de semana en compañía de la familia o los amigos, hace 200 años tuvo lugar una batalla crucial para el movimiento insurgente. Tras ese combate, la puerta hacia la Ciudad de México estaba ya abierta… Allende quiso avanzar y tomar la metrópoli para concluir de súbito con la guerra iniciada en Dolores. Sin embargo, Hidalgo, quizá todavía abrumado por las violentas escenas que presenció en Guanajuato, donde sus incontrolables huestes causaron mucha muerte y dolor, prefirió no avanzar, ordenó inexplicablemente la retirada del contingente y se dirigió hacia la zona del occidente donde pensaba recuperase y reorganizar mejor su ejército pero… ¿habrá sido ésa una buena decisión? ¿En verdad la guerra de Independencia pudo haber concluido antes y con éxito como así lo vislumbraba Allende tras ganar la batalla de Monte de las Cruces en La Marquesa?

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3. Sobre los Chiles en Nogada

De acuerdo con la tradición, fueron las madres agustinas del Convento de Santa Mónica, en Puebla, las que, al enterarse de que el general Iturbide estaba por festejar su santo, y justo por esas fechas estaría de paso por esa ciudad, después de mucho pensar, decidieron halagarlo con la degustación de ese original platillo que, en sus colores de presentación, evocaba los matices de la bandera del Ejército Trigarante: el rojo (en la granada), el verde (en las ramitas de perejil) y el blanco, en la salsa de nogada (hecha con nueces de Castilla), que delicadamente se baña sobre los chiles poblanos que son la base de este tradicional platillo.

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4. ¿Por qué festejamos el Grito de Independencia la noche del 15 de septiembre y no la madrugada del 16 como en realidad sucedió en 1810?

Esto se lo debemos a Porfirio Díaz, el famoso presidente que gobernó nuestro país durante casi 30 años. Sucede que don Porfirio festejaba su cumpleaños el día 15 de septiembre (efectivamente día de los Porfirios). Sin embargo, y para empatar su onomástico con los festejos del Grito (en ocasión del centenario de la Independencia), decidió adelantar éste por unas horas. Así pues, desde 1910, el Grito de Independencia como festejo popular, tiene lugar los días 15 de septiembre, cerca de las 11 de la noche y no los 16 por la madrugada como realmente sucedió en 1810.

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5. ¿Se festejó en 2010 en realidad el Bicentenario de nuestra Independencia?

En un sentido estricto, lo que se debió haber festejado era el bicentenario pero del inicio del movimiento de Independencia, marcado con el Grito de Dolores, no así la consumación de la misma, lo que en verdad constituyó el logro de nuestra libertad ante la corona española.

La independencia de una nación sólo es reconocida por el resto de los países una vez que su estado libre y soberano es asentado en alguna acta o documento oficial, lo que no sucedió en el caso de México sino hasta 1821 (¡11 años después de iniciado el movimiento en Dolores!), cuando tuvieron lugar: la firma de los tratados de Córdoba, que reconocían la separación de la Nueva España de la Corona; la firma también del Acta de Independencia; y la entrada del Ejército Trigarante, encabezado por Iturbide y Guerrero, a la Ciudad de México, marcando con ello, el fin de la lucha por la Independencia de México. ¿Será acaso que, a quienes nos toque estar, celebraremos otro bicentenario en septiembre de 2021? ¿Será ésa la celebración efectiva?

Con información de DiarioCultura.mx.

Con libro muestran auge del grabado mexicano

El legado de grandes artistas mexicanos en diversos impresos de la primera mitad del siglo XX, como Diego Rivera o Dr. Atl, es reunido en México ilustrado: 1920-1950.

El periodo más importante de la ilustración y el grabado mexicano contemporáneo es capturado en un libro, a como demanda el contexto en que se ubica y sobre todo que atiende a su encuentro vital con la historia: la exposición de imágenes, la mirada crítica, los capítulos que nos acercan a grandes exponentes de la creación de un México con su esplendor artístico.

El México ilustrado: 1920-1950 (editorial RM, 2010) parte de la premisa de tres décadas vitales, como señala el editor a cargo, Salvador Albiñana, ante la cantidad de autores y la muy alta calidad lograda.

En estos años se da un puente y un ejercicio vital en los que empiezan a involucrarse en esta disciplina artística: Leopoldo Méndez, José Chávez Morado, Miguel Covarrubias, Doctor Atl o Carlos Mérida, por mencionar algunos nombres de relieve, y por supuesto de Rivera, Orozco y Siqueiros, motivos de la creación para este volumen en colaboración entre dependencias de España como Instituto Cervantes, Caja Mediterráneo y Museu Valencià.

“Hay excelentes monografías sobre artistas mexicanos. Pero faltaba la visión coral, la polifonía de voces que es la historia de la ilustración mexicana en la primera mitad del siglo XX, y en la que junto a mexicanos como Gabriel Fernández Ledesma o Francisco Díez de León, encontramos españoles del exilio republicano como José Renau o Miguel Prieto, que colaboraron mucho en la profesionalización de la figura del diseñador gráfico.

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“También he procurado ser inclusivo, no dejar a un lado cuestiones de tipografía y diseño, una letra, en definitiva, es también una ilustración. Una investigación siempre está en proceso y por tanto este México ilustrado continúa, en cierto modo, trabajos como el de Cuauhtémoc Medina, El diseño antes del diseño, que se exhibió en el Carrillo Gil en 1991, o el de Helga Prignitz sobre el Taller de Gráfica Popular”, señala.

Hay en el libro además la visión de solventes especialistas como Mauricio Tenorio Trillo, Juan Manuel Bonet o Dafne Cruz Porchini, con postulados críticos en la época de las vanguardias, y es aquí es donde se entra al tema de la definición del grabado mexicano, perspectiva que comenta Albiñana:

“Los pintores y grabadores tuvieron enorme presencia y notable conocimiento y virtuosismo técnico en diferentes medios: el libro, la revista, los diarios, el cartelismo. Por lo demás, una experiencia como la del TGP creado en 1937 y que funcionó hasta 1966, es ciertamente singular en la historia del arte contemporáneo”.

Profesor de Historia en la Universidad de Valencia y desde hace mucho tiempo ocupado de la curadoría de exposiciones artísticas o históricas y documentales, el autor expresa de dónde nace su pasión por México y su arte.

Este libro tuvo su origen en las nutridas bibliotecas del editor Ramón Reverté, y de Mercurio López Casillas; también las de Ramón López Quiroga, Patricia Gamboa, El Fisgón, Jorge Sanabria, Ricardo Pérez Escamilla o Carlos Monsiváis.

“Tengo el compromiso moral con los coleccionistas mexicanos de que la itinerancia acabe en México en la primavera de 2012. Espero lograrlo”.

Con información de DiarioCultura.mx.

Diez datos curiosos de Benito Juárez que los libros de historia no te dijeron

Una de las efemérides más importantes para México es el 21 de marzo, además de ser considerado el día oficial del inicio de la primavera, se conmemora el natalicio de uno de los héroes mexicanos, más conocido y estudiado por México y el mundo: Benito Juárez.

Mucho se sabe de los libros de historia, pero son pocas las curiosidades que salen a la luz de este reconocido personaje:

1) Existe una imagen icónica de la niñez, en donde está sentado a la orilla de la laguna, tocando una flauta. Se cree que tocaba dicho instrumento

2) A los tres años sus padres murieron, dejándolo al cuidado de uno de sus tíos, quien lo agredía constantemente.

3) De niño trabajó como pastor y después como sirviente en casa de los señores Maza, padres de Margarita Maza, quien más adelante sería su esposa.

4) Algunos historiadores comentan que Juárez no sabía montar a caballo ni disparar armas.

5) Fue un miembro masón y dividió la iglesia del estado.

6) Era de origen indígena zapoteca.

7) Ocupó el poder hasta el día de su muerte debido a un ataque al corazón, convirtiéndose en el primer mandatario en fallecer de muerte natural.

8) Hablaba perfectamente latín.

9) Se casó con la hija adoptiva de su primer patrón, cuando ella tenía 17 años y el 37. Tuvieron 12 hijos, sin embargo, se dice que tuvo otros dos hijos con una oaxaqueña.

10) Mussolini no fue el único en ser nombrado en honor al Benemérito de las Américas, muchas calles, avenidas, aeropuertos, municipios y ciudades de toda la república mexicana se llaman Benito Juárez.

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Con información de DiarioCultura.mx.

Cinco cosas que no sabías de la Independencia de México

1. Sobre la Campana de Dolores

La campana que Miguel Hidalgo hizo sonar la madrugada del 16 de septiembre de 1810, para motivar al pueblo a levantarse en armas “contra el mal gobierno español”, una vez concluida la guerra de Independencia, fue conservada por los gobiernos liberales posteriores como uno de los símbolos primordiales del comienzo de ese importante movimiento.

Hoy, la campana de Dolores puede admirarse , perfectamente restaurada, pero ya no en el campanario de la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores (en la población de Dolores Hidalgo, Guanajuato), sino en un nicho ubicado justo arriba del balcón central de Palacio Nacional, en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Durante su gobierno, el Presidente de la República en turno tiene la obligación de hacerla repicar para revivir, ante el gran público congregado en la plancha del Zócalo la noche del 15 de septiembre, el grito que con frenesí diera el padre Hidalgo para iniciar la lucha por la Independencia.

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2. Sobre la batalla de Monte de las Cruces en un territorio hoy conocido como La Marquesa

Una de las victorias en batalla más importantes que obtuvo el ejército insurgente encabezado por el padre Hidalgo, tuvo lugar en un paraje conocido como Monte de las Cruces, a las afueras de la Ciudad de México. Después de varios días de intensos preparativos y tras una fuerte lucha en la murieron decenas de hombres de ambos bandos, lo realistas tuvieron que reconocer la superioridad del improvisado pero aguerrido ejército coordinado por Allende, Aldama y Abasolo. Los sobrevivientes a las órdenes del virrey escaparon dispersándose entre los verdes escenarios que hoy conforman el Parque Nacional Insurgente, mejor conocido como La Marquesa, al poniente del Distrito Federal, entrando por la carretera México-Toluca.

Así que, donde actualmente todos podemos disfrutar de un divertido fin de semana en compañía de la familia o los amigos, hace 200 años tuvo lugar una batalla crucial para el movimiento insurgente. Tras ese combate, la puerta hacia la Ciudad de México estaba ya abierta… Allende quiso avanzar y tomar la metrópoli para concluir de súbito con la guerra iniciada en Dolores. Sin embargo, Hidalgo, quizá todavía abrumado por las violentas escenas que presenció en Guanajuato, donde sus incontrolables huestes causaron mucha muerte y dolor, prefirió no avanzar, ordenó inexplicablemente la retirada del contingente y se dirigió hacia la zona del occidente donde pensaba recuperase y reorganizar mejor su ejército pero… ¿habrá sido ésa una buena decisión? ¿En verdad la guerra de Independencia pudo haber concluido antes y con éxito como así lo vislumbraba Allende tras ganar la batalla de Monte de las Cruces en La Marquesa?

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3. Sobre los Chiles en Nogada

De acuerdo con la tradición, fueron las madres agustinas del Convento de Santa Mónica, en Puebla, las que, al enterarse de que el general Iturbide estaba por festejar su santo, y justo por esas fechas estaría de paso por esa ciudad, después de mucho pensar, decidieron halagarlo con la degustación de ese original platillo que, en sus colores de presentación, evocaba los matices de la bandera del Ejército Trigarante: el rojo (en la granada), el verde (en las ramitas de perejil) y el blanco, en la salsa de nogada (hecha con nueces de Castilla), que delicadamente se baña sobre los chiles poblanos que son la base de este tradicional platillo.

4. ¿Por qué festejamos el Grito de Independencia la noche del 15 de septiembre y no la madrugada del 16 como en realidad sucedió en 1810?

Esto se lo debemos a Porfirio Díaz, el famoso presidente que gobernó nuestro país durante casi 30 años. Sucede que don Porfirio festejaba su cumpleaños el día 15 de septiembre (efectivamente día de los Porfirios). Sin embargo, y para empatar su onomástico con los festejos del Grito (en ocasión del centenario de la Independencia), decidió adelantar éste por unas horas. Así pues, desde 1910, el Grito de Independencia como festejo popular, tiene lugar los días 15 de septiembre, cerca de las 11 de la noche y no los 16 por la madrugada como realmente sucedió en 1810.

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5. ¿Se festejó en 2010 en realidad el Bicentenario de nuestra Independencia?

En un sentido estricto, lo que se debió haber festejado era el bicentenario pero del inicio del movimiento de Independencia, marcado con el Grito de Dolores, no así la consumación de la misma, lo que en verdad constituyó el logro de nuestra libertad ante la corona española.

La independencia de una nación sólo es reconocida por el resto de los países una vez que su estado libre y soberano es asentado en alguna acta o documento oficial, lo que no sucedió en el caso de México sino hasta 1821 (¡11 años después de iniciado el movimiento en Dolores!), cuando tuvieron lugar: la firma de los tratados de Córdoba, que reconocían la separación de la Nueva España de la Corona; la firma también del Acta de Independencia; y la entrada del Ejército Trigarante, encabezado por Iturbide y Guerrero, a la Ciudad de México, marcando con ello, el fin de la lucha por la Independencia de México. ¿Será acaso que, a quienes nos toque estar, celebraremos otro bicentenario en septiembre de 2021? ¿Será ésa la celebración efectiva?

Con información de DiarioCultura.mx.

La guerra de México y Estados Unidos, 1846.

La relación de nuestro país con su vecino del norte siempre ha sido muy particular. Probablemente habrá quien considere que las relaciones son estrechas y de compadrazgo, sin embargo no siempre ha sido así. Si nos remitimos al año de 1846 podemos recordar una disputa bélica que duró un par de años.

Durante su historia, México presenta varios capítulos manchados en sangre que le ha otorgado triunfos y padecido grandes derrotas. Una de las guerras más destacadas, por las pérdidas territoriales, fue la guerra que tuvo contra Estados Unidos entre 1846 y 1848.

En este periodo se vivieron en el país una fuerte derrota militar, la ocupación de la capital por fuerzas extranjeras y la pérdida de grandes extensiones de tierra. Las causas del conflictos son muchas y muy variadas.

En Estados Unidos se vivía una reforma expansionista en la que sus gobernantes estaban en constante búsqueda de nuevos territorios que comprar o adherir, sin importar los medios. Por el contrario, la sociedad mexicana estaba más interesada en realizar una restauración centralista como forma de gobierno, después de las constantes guerras y luchas, primero por la independencia y después por la forma de organización política, el territorio del norte se encontraba abandonado y desolado. Esto, aunado a que muchos ciudadanos norteamericanos se quejaron por daños a sus propiedades durantes las revueltas mexicanas, crearon roces entre ambos países que desembocaron en una guerra inminente. ¿La gota que colmó el vaso? La idea de anexión del territorio de Texas por parte de Estados Unidos que concordaba con el deseo de Texas de buscar su independencia.

El entonces presidente del país vecino, James Knox Polk, basó toda su propuesta expansionista en la adhesión de Texas y Obregón a sus territorios. Inclusive lo intentaron tomando poder de las mismas. Como era de suponerse, el gobierno mexicano protestó y ambos países terminaron por romper relaciones diplomáticas. José Joaquín Herrera, el entonces presidente de México, decretó la independencia de Texas el 4 de julio de 1845, con la condición de que no se adhiriera a los Estados Unidos. Esto no fue un impedimento para el persistente vecino del norte por lo que en 1846 se inició la invasión de México a manos del general Zachary Taylor, que avanzaba desde la bahía de Corpus Cristi hasta el Río Bravo.

Imagen de la batalla

Meses más tarde, el intrépido general se atrincheró frente a la ciudad de Matamoros, donde los esperaba la defensa mexicana a manos del general Pedro Ampudia y Mariano Arista. Este freno a las tropas americanas hizo que el presidente Polk se impacientara y pidió al Congreso la declaración de guerra contra México, alegando incumplimiento de pagos por parte de las autoridades mexicanas. Es entonces que el 13 de mayo de 1846 se declaró la inminente guerra entre ambas naciones.

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Mientras en el norte diversas tropas mexicanas intentaban repeler los ataques norteamericanos, en el centro del país se hacían nuevas reformas estructurales que concluyeron con el retorno de Santa Anna al poder y el reestablecimiento de la constitución de 1824. El nuevo presidente reunió sus tropas y se preparó para atacar al general Taylor en Saltillo, sin embargo, contó con la mala fortuna del destino y terminaron siendo vencidos y obligados a retirarse a la capital. Mientras tanto, las tropas norteamericanas, ahora comandadas por el general Winfield Scott tomaron Veracruz y se dirigieron a la ciudad de México, entrando finalmente a ella el 14 de septiembre de 1847.

Finalmente el 2 de febrero de 1848 ambos países firmaron el Tratado de Guadalupe-Hidalgo, ratificándolo el 30 de mayo de ese año, en el que se daba oficialmente fin a la guerra.

El balance de este conflicto fue claramente beneficioso para los Estados Unidos, quien logró quedarse con territorios que hoy conocemos como California, Nuevo México, Arizona, Nevada, Colorado y Utah, extendiendo la frontera de Texas hasta Río grande.

México se encontró con que no poseía un gobierno estable, sus tropas no estaban bien entrenadas ni poseían el armamento adecuando y además existía cierto pesimismo entre los diferentes estratos sociales. Es por eso que esta guerra dejó en el país una semilla de nacionalismo que antes no existía,  y que posteriormente quedaría reflejada en la aparición de partidos políticos que terminarían por dilucidar el camino que habría de seguir nuestra nación.

Con información de DiarioCultura.mx

Hoy se celebra el Día de la Bandera

Los colores de nuestro lábaro patrio se originaron de los que tenía la bandera del Ejército Trigarante en 1821 y significaban: el verde la independencia; el blanco la religión y el rojo la unión.

La Bandera Nacional es sinónimo de libertad para todos los mexicanos en territorio nacional, y una extensión de México, para los que están lejos.

Durante el mandato de Benito Juárez, los significados tomaron otra connotación donde el verde, era de esperanza; el blanco, representaba la unidad y el color rojo, la sangre de los héroes nacionales.

El escudo, como una representación de la identidad nacional, es considerado uno de los más hermosos del mundo, tanto por su imagen, como por lo que representa: La mítica leyenda azteca que cuenta el peregrinaje de más de 300 años que realizó el pueblo mexica para encontrar la señal enviada por los dioses, un águila posada en un nopal, mientras devoraba una serpiente y que les confería, el poder fundar la gran ciudad de Tenochtitlán en el corazón de lo que hoy conocemos como Ciudad de México.

En conmemoración del día oficial de uno de nuestros máximos símbolos patrios, reconocemos a La Bandera Nacional en su día, como un sinónimo de libertad para todos los mexicanos en territorio nacional, y una extensión de México, para los que están lejos.

Museo Metropolitano de Monterrey

Monterrey es una ciudad de contrastes. Mientras que una simple caminata puede llevar a los turistas a conocer desde el empuje de los empresarios, a través del Faro de Comercio, con solo voltear se puede también conocer al antiguo Palacio Municipal, convertido hoy en el Museo Metropolitano de Monterrey.

De sobria y austera arquitectura norestense de estilo clásico, esta joya arquitectónica fue construida hace más de siglo y medio.  A través del tiempo, sus muros han sido testigos desde importantes decisiones para la ciudad hasta convertirse en el lugar perfecto para mostrar diversas manifestaciones del arte local, nacional e internacional.

 Espacios:

• Pasado de Monterrey, Tierra de Emprendedores.
Exposición permanente que presenta un recorrido por la historia de la ciudad a través de vestigios y objetos históricos de uso cotidiano.
Está integrada por 156 piezas que forman parte de la Colección del Museo, abarcan desde el período protohistórico hasta el Monterrey de hoy. La exposición permanente muestra la historia de la ciudad de Monterrey a través de los sucesos más significativos como los son: los primeros pobladores de Nuevo León, la fundación de la ciudad, la industria y el comercio, las instituciones educativas y el desarrollo de la ciudad y su modernización.

•4 Salas de Exposiciones Temporales: albergan exhibiciones temporales de pintura, escultura, instalación, arte-objeto, fotografía. Artistas locales e internacionales (Sala Hidalgo, Sala Presidencial, Sala Zaragoza y Sala Corregidora).

• Patio Central y Auditorio con capacidad para 70 personas: son utilizados como foros de expresión de todas las manifestaciones artísticas y culturales, así como de actividades educativas, académicas y científicas.

• Claustro Alto y Arquería Externa: utilizados para exposiciones de escultura, arte-objeto e instalaciones, así como para realizar actividades artísticas y culturales.

Servicios:

• Visitas  Guiadas
• Cursos y Talleres
• Librería Conarte

Zaragoza sur s/n

Centro

T. 83442403 y 83454036

F. 83441971

 

Historia del Museo Metropolitano

Por: Pablo García González

Bienvenidos al edificio del Museo Metropolitano de Monterrey. Ciertamente este es uno de los edificios con mayor importancia histórica que posee nuestra cuidad. Lo anterior dicho pues a través de sus más de 350 años de historia es protagonista de la evolución de Monterrey.

La construcción en esta propiedad se comienza en el año de 1626 cuando Martín de Zavala decide ocupar éste lugar con las Casas Reales. La inauguración de este primitivo edificio se da el 27 de febrero de 1655. La obra estuvo a cargo de Juan Alonso Bazán.1

“Fue necesario reconstruirlo en varias ocasiones, ya que sus muros sucumbieron a las constantes inundaciones que en este valle se concentraron, y al paso del tiempo, ya renovados de sillar, atestiguaron la suerte diversa de la ciudad.

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De manera que fue el siglo XIX testigo de su más importante evolución; fue entonces que se le agregaron las gruesas y bellas arcadas que dan la bienvenida a los visitantes.”2

Funge como Palacio Municipal entre 1853 a 1976. (123 años) Otras funciones incluyen: Casa Real, cárcel, archivo municipal, colegio de niñas, Tribunal Superior de Justicia, y Museo de la Ciudad, actualmente.

Otro aspecto interesante de este edificio es que su construcción final se lleva a cabo en 4 etapas principales:

  • 1655: Se agregan cuerpos al edificio.
  • 1845: Se concluye la fachada principal.
  • 1851 a cargo de Papias Anguiano; se construyen las vigas con cantera.
  • 1887: Conclusión de la fachada Poniente.

A partir de 1974 este hermoso edificio de arquitectura norestense, es considerado por el INAH Monumento Histórico Nacional. El 9 de julio de 1976 se llevó a cabo por última vez en este recinto sesión del Cabildo, desde entonces se le conoce coloquialmente como Antiguo Palacio Municipal. En 1979 se instaló temporalmente el Tribunal Superior de Justicia del Estado, quien diez años mas tarde se trasladó a su actual ubicación. Entre 1989 y 1994 existió lo que fue el Museo de historia de  Nuevo León, el cual se diseminaría en diversas instituciones principalmente en el Museo del Obispado.

Desde el 29 de Septiembre de 1995 y hasta la fecha la sede cultural de Monterrey cuenta con 1 sala de exposición permanente “Monterrey del Pasado”, 4 salas temporales, oficinas de Dirección de Cultura, Auditorio, Archivo Histórico de la Ciudad de Monterrey, librería de CONARTE.

“Así es como esta edificación muestra el discreto encanto de la imperfección, pieza por pieza, arco por arco, nave por nave, este magnífico artificio de sillares montados es el resultado de muchas generaciones que se aplicaron con todo empeño para edificar la casa de la ciudad, cumpliendo de esta manera con su actual vocación de Museo, presentando lo mejor del arte y la cultura, reafirmando el pasado, presente y futuro de nuestra ciudad.”3

Citas:

1-3 “Historia del Museo Metropolitano de Monterrey.”

       Fuentes:

“El nuevo Palacio Municipal.” Administración 1974-1976

 RODRÍGUEZ LOZANO, Roberto Jorge. “Las antiguas Casas Reales.” Oficio, 2002.

Restauración y puesta en valor del antiguo Palacio Municipal. Tribunal Superior de Justicia de Nuevo León.

Con información de DiarioCultura.mx

La Cervecería “El León”, pionera industria cervecera de Monterrey

A la llegada del general Bernardo Reyes a la gobernatura de Nuevo León en 1885, se consolida el desarrollo de una nueva actividad económica en la región: la industria. Nuevo León se convirtió en una entidad que indiscutiblemente estaba mas preparada para dar el salto gigantesco hacia la industria en gran escala.

Como consecuencia de estos acontecimientos se comenzó a producir en la ciudad, una bebida de tradición europea y que empezaba a abrir mercados comerciales en los Estados Unidos de América: la cerveza. Este producto tuvo antecedentes inmediatos en Monterrey cuando los señores Tomas Radke y Carlos Hesselbar, ambos de origen alemán, establecieron pequeñas fábricas de cerveza entre los años de 1870 y 1880.

Sin embargo, para 1886 la cerveza era una bebida poco conocida en Monterrey y de alto costo. En su gran mayoría, la cerveza era importada destinada al consumo de algunos extranjeros radicados en la ciudad y de muy pocos nacionales que habían tenido la oportunidad de probarla. La mayor parte de los regiomontanos no conocía esta, en aquel entonces, novedosa bebida. Para ese entonces la Casa Calderón importaba cerveza producida por la familia Schnaider desde la ciudad de San Luis Missouri.

En el mes de julio de 1886 José Calderón Penilla, reconocido comerciante regiomontano y socio mayoritario de la Casa Calderón compra a Lorenzo González, en representación de su esposa Prudenciada Madero, la finca conocida como máquina de aserrar madera o molino de “la Purísima” en 4,500 pesos. En ese lugar establecería la Cervecería “El León”. La ubicación de esta empresa pionera en el arte de la cerveza en Monterrey se centró en la calle dela Presa (hoy calle Diego de Montemayor) muy cerca de los ojos de agua de Santa Lucía.

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Un mes después, José Calderón Penilla solicitaba oficialmente al general Bernardo Reyes la exención de impuestos por seis años para su nueva empresa. Finalmente, el 11 de noviembre de ese año confirmaba ante el general Reyes el establecimiento de su planta cervecera bautizada con el nombre de El León.

Esta fábrica comenzó a funcionar produciendo cerveza que era embasada en pequeños barriles. Para el año de 1889 la Cervecería “El León” se mantenía en la competencia del mercado de la región, ya que en el inventario de bienes por la muerte de José Calderón Penilla se establece su funcionamiento, valorándose el total del importe de la finca en $12,000 pesos.

De esta manera, se establecía en Nuevo León la Cervecería “El León”, uno de los primeros proyectos por establecer en Monterrey una industria cervecera. Sin pensarlo, “El León” se convertiría en el antecedente inmediato de la gran Cervecería Cuauhtémoc, y que con su fundación en 1890 dio paso a la etapa de la gran industria en Nuevo León y la región.

 

Con información de DiarioCultura.mx

El Cerro de la Silla: monumento natural de Monterrey

El Valle de Monterrey está ubicado al pie de la Sierra Madre Oriental, en la antesala de la Llanura Costera del Noreste, y en la vecindad de los terrenos en pendiente que conducen al Altiplano Central en el Norte de México. Está constituido por una depresión conformada por la confluencia de varios valles intramontanos, y una sección de planicie que se extiende hacia el Este y Noreste. La disposición de estos segmentos de valle tiene vagamente forma de estrella. Esta área puede ser enmarcada entre las coordenadas 25º 35’N-99º 59’W y 25º 50’N-100º 30’W.

El Cerro de La Silla, es la estructura que más miradas llama sobre sí. Con sus 1815 metros de altura y distintiva crestería este coloso de caliza es el extremo culminante de una sierra que se extiende hacia el Sureste hasta las cercanías de Allende. Su pico más alto, el Pico Norte, tiene una altura de 1820 m. El área del cerro es 60.5 kilómetros cuadrados. La razón de su componente emblemático reside en su extraña forma, que recuerda una silla de montar, y el hecho de que se eleva sobre su base unos 1300 m de manera repentina, formando una masa imponente visible desde cualquier lugar de la ciudad. En 1991, fue designado un monumento nacional por el gobierno federal.

Durante la segunda mitad del siglo XX un teleférico se construyó para servir de acceso al cerro para recreación pública, pero el día de su inauguración fue también el de su clausura, ya que un trágico accidente resultó en la muerte de cinco personas, entre ellos el Ing. Jesús Fernández, su creador.

La montaña tiene cuatro picos: Pico Antena, Pico Norte, Pico Sur y el Pico la Virgen. Pico Norte es el más alto con 1820 m sobre el nivel del mar, mientras que Pico la Virgen es el de menor elevación con 1750 m sobre el nivel del mar. Siendo el Pico Antena la cumbre mas visitada, dado su relativa facilidad para subir a el. El Pico Sur es la cumbre de más difícil acceso, requiriendo para su subida equipos especiales de alpinismo.

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Siendo un popular destino recreacional, se le considera de ascenso con dificultad considerable, teniendo un camino de aproximadamente 5.3 Km. para llegar a la cima. Sus picos son los pocos puntos de la región desde donde se aprecia la zona urbana en su totalidad.

La imagen del cerro de la silla se contiene en el escudo de Nuevo León, tal como lo refiere la siguiente descripción:

“Dentro de un marco oval aparece, en esmaltes naturales, la escena siguiente: a la derecha un árbol y junto a éste un indio flechando a un sol de gules, que surge tras el Cerro de la Silla. Dos indios, ataviados de huipil y penacho y armados de arco y flecha, sirven de soporte al conjunto, que aparece en un lienzo blanco, recortado también en forma oval y cuyos extremos superiores caen hacia atrás. Seis banderas blancas le sirven de fondo, dispuestas tres a cada lado y cayendo sobre los trofeos militares: cañones, balas y tambores. Abajo tiene una banda de gules con la leyenda Ciudad de Monterrey; y todo está timbrado con una corona condal, referencia al título nobiliario de Gaspar de Zúñiga y Acevedo, Conde de Monterrey, noveno Virrey de la Nueva España”.

Con información de DiarioCultura.mx

Historia del teatro en Monterrey

Antiguo Teatro Juárez en Monterrey 

En las primeras décadas del siglo XX, la vida cotidiana del regiomontano giraba alrededor de la cultura del trabajo y las diversiones que, en sus tiempos de esparcimiento, disfrutaban junto a sus familias.

Las carpas en donde se presentaban espectáculos cómicos con sátira política, los cines en su modalidad “mudo” y ”sonoro”, y el teatro como gran espectáculo artístico, formaron parte del esparcimiento del regiomontano a principios del siglo XX.

El teatro en Monterrey

La construcción del primer teatro de Monterrey, El Progreso, fue una de las obras colectivas más importantes de la ciudad; participaron inversionistas locales y de Tamaulipas. Este teatro fue inaugurado en 1857 por el gobernador Santiago Vidaurri. Anteriormente, las funciones teatrales se hacían en el patio del hotel Iturbide, en el salón de actos del Palacio de Gobierno, o en algún otro lugar adecuado.

Posteriormente se construyó el Teatro Juárez, inaugurado el 15 de septiembre de 1898, y El Independencia abierto al público el 15 de septiembre de 1910.

Un testimonio del cronista José P. Saldaña sobre esta manifestación artística nos remonta a los inicios del teatro regiomontano de la manera siguiente:

“El teatro ocupó en esta época un lugar de preferencia en el gusto del público, en particular, las operetas. El Teatro Juárez después Independencia, se llenaba noche a noche, durante largas temporadas, con las representaciones de la “Viuda Alegre, el Soldado de Chocolate, El encanto del Vals, El Conde de Luxemburgo”, etc. Los artistas más aplaudidos eran: Virginia Fábregas, Esperanza Iris, María Teresa Montoya, Amparo Romo, Lupe Vélez, Constantino Sires Sánchez, Fernando y Domingo Soler, José Vigil y Robles, entre otros.”

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Interior de un teatro en Monterrey 

Los teatros más concurridos en la ciudad durante las décadas de 1920 a1940, eran El Zaragoza, El Progreso, El Lírico, El Obrero y El Rodríguez.

El 27 de junio de 1931,  el Teatro Progreso se incendió. Había sido construido en 1908 por la sociedad de hermanos Adolfo y Antonio Rodríguez. Estaba situado en el lugar en el que posteriormente se edifico el Teatro Elizondo, mismo que fue demolido en 1982, cuyo terreno entró a formar parte dela Gran Plaza de Monterrey.

 Entre las operetas que se presentaban en los teatros locales estaban: “El Soldado de Chocolate,La Viuda Alegre,La Princesade Balcanes…de la zarzuelas anotamos: “El Dúo dela Africana”, “La Marchade Cádiz”, “La Fiestade San Antón”, “Gigantes y Cabezudos”, “Chin, Chun, Chan…etc. En el género de la comedia y el drama, se presentaron numerosas obras de Jacinto Benavente, Eduardo Marquina, Francisco Villaespesa, Ramón del Valle Inclán, Federico Gamboa y José Zorilla.

 Asimismo, la temporada de una compañía abarcaba de ocho días a tres meses en razón de la aceptación del público. El cuadro artístico del Círculo Mercantil Mutualista de Monterrey efectuaba, en plan de aficionados, algunas representaciones de comedia.

En la actualidad los teatros más representativos de este arte en la ciudad son: El Versalles, El Nena Delgado, El Alameda, El María Teresa Montoya, El del Seguro Social, y el Teatro de la Ciudad, que mantienen aun con vida esta importante expresión de las bellas artes.

Con información de DiarioCultura.mx