Gregorio Martínez

Madres adolescentes

Cientos de miles de jóvenes mexicanas no vivieron el 10 de mayo de la mejor manera. Pasaron su día desamparadas, con la incertidumbre de no saber qué les espera en el futuro inmediato.

Las estadísticas en México del Inegi señalan que en 2013 un total de 467 mil mujeres menores de 20 años tuvieron un bebé, esto es, casi uno de cada cinco nacimientos. Lo más preocupante es que esta cifra incluye cerca de 11 mil niñas de 10 a 14 años de edad.

Esto coincide con los parámetros de la OCDE. México lidera el índice de embarazos en adolescentes, de 12 a 19 años de edad. Al día se registran mil 252 partos, cuyas madres se encuentran en esa edad. Esta cifra representa que en uno de cada cinco alumbramientos está implicada una joven.

Esta situación obliga a las jóvenes a abandonar sus estudios. El 80% de las madres adolescentes deserta de la academia y sólo el 7% tiene ingresos económicos para mantener a su familia.

Nuevo León figura en los estados con mayor número de embarazos en adolescentes.

Es importante dar celeridad a la estrategia nacional de prevención del embarazo en adolescentes, anunciada a principios de año por el Gobierno Federal.

Sin embargo, más allá de políticas públicas, la prevención debe iniciar en casa, advirtiendo a nuestros hijos -hombres y mujeres por igual- acerca de los riesgos, y mostrándoles las oportunidades que tienen para que no trunquen sus planes de vida con un embarazo no deseado.

 

Por Gregorio Martinez.

Planeta Vivo

Catastrófico. Así podríamos calificar lo acontecido en Nepal. Un terremoto devastador. Conforme avanzan las horas se acerca a 4 mil el número de víctimas. Los sobrevivientes se enfrentan a la contingencia. Hospitales públicos y privados están a su máxima capacidad y los pacientes son atendidos al aire libre.

El patrimonio histórico está destruido. La Torre Dharahara y el legendario templo Maju Deval quedaron reducidos a escombros.

El terremoto también provocó muerte y destrucción en algunas zonas de la India, China y Bangladesh.

Las avalanchas en el Monte Everest, que también ocasionó que al menos una veintena de alpinistas perdieran la vida, se suman a los tristes acontecimientos de las últimas horas.

El terremoto en Nepal ocurre a unos cuantos días de que el volcán Calbuco despertara en Chile tras más de cuatro décadas de inactividad.

Todo esto nos lleva a reflexionar en que habitamos un planeta vivo.

Desde que el científico alemán Alfred L. Wegener desarrolló la teoría de la tectónica de placas, todos los científicos asumen que los movimientos de las placas producidos por la energía interna de la Tierra son los desencadenantes de la formación del relieve terrestre y, por lo tanto, de la actividad sísmica y volcánica.

El poder de las fuerzas de la Naturaleza es abrumador e imparable.

Conocer y comprender los fenómenos naturales nos permitirá desprendernos del temor asociado a lo desconocido y saber más sobre el funcionamiento de nuestro planeta, un planeta vivo que está en continua actividad.

 

Por Gregorio Martínez.