Planeta Vivo



Catastrófico. Así podríamos calificar lo acontecido en Nepal. Un terremoto devastador. Conforme avanzan las horas se acerca a 4 mil el número de víctimas. Los sobrevivientes se enfrentan a la contingencia. Hospitales públicos y privados están a su máxima capacidad y los pacientes son atendidos al aire libre.

El patrimonio histórico está destruido. La Torre Dharahara y el legendario templo Maju Deval quedaron reducidos a escombros.

El terremoto también provocó muerte y destrucción en algunas zonas de la India, China y Bangladesh.

Las avalanchas en el Monte Everest, que también ocasionó que al menos una veintena de alpinistas perdieran la vida, se suman a los tristes acontecimientos de las últimas horas.

El terremoto en Nepal ocurre a unos cuantos días de que el volcán Calbuco despertara en Chile tras más de cuatro décadas de inactividad.

Todo esto nos lleva a reflexionar en que habitamos un planeta vivo.

Desde que el científico alemán Alfred L. Wegener desarrolló la teoría de la tectónica de placas, todos los científicos asumen que los movimientos de las placas producidos por la energía interna de la Tierra son los desencadenantes de la formación del relieve terrestre y, por lo tanto, de la actividad sísmica y volcánica.

El poder de las fuerzas de la Naturaleza es abrumador e imparable.

Conocer y comprender los fenómenos naturales nos permitirá desprendernos del temor asociado a lo desconocido y saber más sobre el funcionamiento de nuestro planeta, un planeta vivo que está en continua actividad.

 

Por Gregorio Martínez.