La otra batalla de Monterrey de 1913



El 23 y 24 de octubre de 1913 se efectuó en Monterrey una serie de combates conocidos como la Otra batalla de Monterrey de 1913. En esos días las huestes federales por el gobernador de Nuevo León Salomé Botello, leal a Victoriano Huerta, defendieron la ciudad del acecho carrancistas que en esas fechas trataba de derrocar al usurpador Huerta tras el golpe de estado que éste último había propinado al gobierno constitucional de Francisco I. Madero.

OTRA VEZ ESTALLA LA REVOLUCIÓN

El 19 de febrero de 1913 el general Victoriano Huerta, a cargo de la defensa de la ciudad de México tras el estallido de la llamada Decena Trágica, captura al presidente Francisco I. Madero en Palacio Nacional y asume la presidencia de la República. Tres días después manda asesinar a Madero y al vicepresidente José María Pino Suárez para concluir de esta forma su despreciable traición.

Un mes después el 26 de marzo de ese año, el gobernador de Coahuila don Venustiano Carranza proclama el Plan de Guadalupe donde se desconocía a Huerta como Presidente de la República, así como a los Poderes Legislativo y Judicial de la Federación y Gobiernos Estatales que reconocieran al régimen Huertista como legal. De igual manera se estableció la organización del Ejército Constitucionalista, con el propio Carranza como Primer Jefe y a la vez, encargado del Poder Ejecutivo.

Poco a poco el fuego de la insurrección fue llegando a los sectores de la sociedad mexicana. Francisco Villa y Obregón arroparon esta proclama en el Norte, Zapata en el Sur, mientras Pablo A. González y Antonio L. Villarreal se sublevaron el Noreste de México.

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LA DEFENSA DE MONTERREY

Hacia octubre de 1913 el fantasma del combate se movía sobre la ciudad de Monterrey. Esta era ya la capital industrial de México y alrededor de ella había un sinnúmero de fábricas que laboraban con normalidad y su actividad intacta seguía produciendo material para exportar allende las fronteras.

El gobernador Salomé Botello, ungido por el general Huerta, se enfocaba en preparar las defensas de la ciudad ante un inminente ataque carrancista. A la par de los refuerzos federales que le llegaban, Botello organizó las llamadas brigadas paramilitares Defensa Social de Monterrey compuestas por  trabajadores de las empresas regiomontanas.

La mañana del 23 de octubre las fuerzas revolucionarias encabezadas por Antonio I. Villarreal atacaron la ciudad por la zona norte de la misma. Alrededor de cuatro mil soldados liderados por Jesús Carranza (hermano del primer Jefe Constitucionalista), Villarreal y Pablo A. González se batirían en una serie de combates sangrientos contras las tropas federales encabezadas por Botello.

Villarreal al mando de sus columnas penetró hasta los terrenos de la colonia Bella Vista (a espaldas de la Cervecería Cuauhtémoc) barriendo en media hora la  primer línea de defensa de la ciudad. Más tarde Jesús Carranza avanzó hasta tomar las instalaciones de la cervecería y hacer que sus enemigos se replegaran hasta la Estación Unión (hoy calles de Colón y Cuauhtémoc). De esta forma, los revolucionarios tenían a su alcance la toma de la ciudad.

Victorias en los alrededores de la ciudad, como en la loma del Obispado y las cercanías al cerro del Topo Chico, permitía a los revolucionarios saborear la victoria en la toma de Monterrey hacia el finalizar el día 23 de octubre. Sin embargo las líneas de defensa en las calles de Monterrey estaban intactas, lo que garantizaba sangrientos combates para el día siguiente.

LA “TOMA” DE LA CERVECERÍA

Durante el día 23 de octubre los carrancistas lograron penetrar la primera línea de defensa federal ubicada sobre las instalaciones de la Cervecería Cuauhtémoc. Tras librarse una serie combates y con el júbilo encendido los revolucionarios decidieron pernoctar en este lugar iniciando así una gran borrachera que dejó en mal estado a los fervientes soldados para los combates del día siguiente.

Al día siguiente, el ataque final ordenado por los jefes rebeldes no pudo efectuarse plenamente debido al deplorable estado físico en que se hallaban los combatientes revolucionarios. Algunos cronistas aseguran que al embriagarse los carrancistas fueron blanco fácil de las tropas que merodeaban el área.

DERROTA REVOLICIONARIA Y RETIRADA

En la mañana del día 24 de octubre las tropas carrancistas iniciaron el ataque a la ciudad avanzando por la calles Juárez y Zaragoza rumbo al Sur con la intención de tomar el Palacio de Gobierno. Las ametralladoras federales al mando del teniente coronel Enrique Gorostieta (hecho que le valió su ascenso a capitán) hacen fuego contra la avanzada carrancista, provocando graves pérdidas y la desbandada total.

Tras fracasar los diversos ataques por tomar la plaza la mañana y tarde del día 24 de octubre, los jefes carrancistas decidieron retirarse de Monterrey con una dolorosa derrota en sus cuestas. Sin embargo, unos meses después (en abril de 1914) finalmente los revolucionarios tomaron Monterrey. Para esas fechas el régimen de Victoriano Huerta se encontraba en franco desmoronamiento, lo que provocó el triunfo del movimiento revolucionario constitucionalista.

Con información de DiarioCultura.mx.