China echa el freno a la compra de empresas en el extranjero



Intenta evitar la salida masiva de capitales y frenar la devaluaicón del yuan. Las adquisiciones que se hagan deberán responder a los intereses del Estado.

Después de un 2016 en el que China batió todos sus récords a la hora de adquirir negocios en el extranjero -hasta 225.000 millones de dólares según la firma Dealogic-, las autoridades del país asiático han decidido poner coto en este comienzo de 2017 al frenesí inversor de sus empresas, un nuevo intento por evitar la salida masiva de capitales y frenar la devaluación del yuan.

El sábado, el ministro de Comercio chino, Zhong Shan, criticó lo que llamó “inversiones ciegas e irracionales” por parte de algunas firmas chinas fuera de sus fronteras, y aseguró que su gobierno intensificará la supervisión sobre este tipo de operaciones. “Algunas de estas empresas ya han pagado el precio”, dijo, en referencia a los pocos réditos que se han obtenido con algunas de esas compras. “Otras incluso han tenido un impacto negativo en nuestra imagen nacional”.

Estas palabras reforzaban lo expresado un día antes por Zhou Xiaochuan, gobernador del Banco Popular de China, que cuestionó la sensatez de varios de esos acuerdos en el exterior. “Algunos no están en línea con nuestros requisitos y políticas de inversión en el extranjero, como en deportes, entretenimiento y clubes. Esto no ha traído beneficios al país y ha causado quejas”, aseguró.

Fracasos

Desde que comenzó el invierno, varios de los tratos anunciados con anterioridad entre compañías chinas y foráneas han sido cancelados sin que se hayan ofrecido muchas explicaciones. El último en sumarse a esta lista de fracasos fue el pacto alcanzado para la venta por 1.000 millones de dólares de la firma Dick Clark Productions, productora de los Globos de Oro, al conglomerado chino Dalian Wanda, propietaria de un 20% del Atlético de Madrid entre otros negocios.

El viernes, la firma estadounidense dijo que daba por finiquitado el acuerdo después de que Wanda “no cumpliera con sus obligaciones contractuales”. Aunque la firma de Wang Jianlin, el hombre más rico de China, no ha querido hacer declaraciones al respecto, la mayoría de expertos apuntan a los estrictos controles aplicados a la salida de capitales del país comunista como la razón del fracaso, ya que no habría podido hacer frente a los primeros pagos para la compra.

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Desde que estallara la crisis bursátil china en verano de 2015, tanto particulares como empresas se apresuraron a sacar dinero del país por el miedo a la pérdida de valor de su moneda y a la desaceleración de la economía nacional entre otras razones. Para hacer frente a esta situación, las autoridades han tratado de controlar la devaluación del yuan gastando un billón de sus reservas de moneda extranjera para reforzar su divisa y han establecido numerosos controles para tratar de evitar la salida ilegal de dinero por sus fronteras.

En noviembre, Pekín dijo en privado a los bancos que cualquier movimiento de cinco millones de dólares o más requería ahora de una autorización especial, una norma que, junto a otras similares, ha complicado las fusiones y adquisiciones en el extranjero así como la forma en la que las compañías internacionales trasladan sus beneficios obtenidos en China fuera de sus fronteras.

Pese a ello, Zhong aseguró que su país no ha cambiado su política a largo plazo de animar a las empresas chinas a convertirse en internacionales e invertir fuera. De hecho, los analistas aseguran que el país asiático seguirá comprando este año a buen ritmo en el exterior, sobre todo en el sector de la alta tecnología, pero que esos tratos estarán más controlados y deberán responder a los intereses del Estado.

Con información de El Mundo.